El lugar sin límites (Reseña) - José Donoso

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  • Titulo: El lugar sin límites
  • Editorial: Bruguera Ediciones
  • Idioma: Español
  • Año: 1984

La novela se desarrolla en un burdel en El Olivo. El Olivo es un pueblo poco desarrollado donde en un tiempo Don Alejandro Cruz prometió que si votaban por él, el progreso al pueblo entre ellos, una carretera, la electricidad y el tren, cosa que nunca ocurrió. La gente fue abandonando el pueblo y mudándose a otras áreas más desarrolladas. El pueblo fue quedando solo, donde al final solo quedaba la iglesia, algunas cosas y una estación de tren la cual nunca se le dio el uso que se esperaba.

El burdel, llamado la Japonesita, adonde llegan hombres buscando aliviar el aburrimiento de sus vidas diarias. En los tiempos de gloria del burdel, Don Alejandro y la Japonesa Grande apostaron la mitad del burdel a si esta última lograba tener relaciones sexuales con Manuela, de nombre real: Manuel González. De esa apuesta, nació la Japonesita, quien años después llevará el mando del prostíbulo.

La historia comienza un domingo, que puede ser un domingo cualquiera en el que la Manuela espera a Pancho Vega, un joven hombre que llega al pueblo a saldar una deuda con don Alejandro. Manuela, pese a los permanentes excesos y agresiones que ha sufrido, revela que ha ocultado por años su amor por Pancho. Así, la máxima tensión se produce cuando ella intenta besar a Pancho, lo que provoca una reacción violenta por parte de éste.

El autor presenta en esta novela el poder y codicia de los gobernantes a través del personaje de don Alejo, hombre de falsas promesas, haciendo que El Olivo se hunda aunque la Japonesita no pierde las esperanzas. En el otro extremo se encuentra Pancho Vega, quien se crió en la casa de don Alejo, quien representa una burguesía empoderada que ya no depende de otros como don Alejo.

El estilo de la novela es indirecto y libre, donde el narrador omnisciente hace suyas las palabras de los personajes para abordar la historia, que paralelamente es una mirada totalizadora porque todo lo domina y en ocasiones se identifica con ellos: “Faltaba media hora para la misa. Media hora inofensiva, despojada de toda tensión por las noticias de la Nelly: ni un camión, ni un auto en todo el pueblo. Claro, fue sueño. No recordaba siquiera quién le vino a contar el cuento. Y los perros. No tenían por qué andar sueltos en la viña en este tiempo, cuando ya no quedaba ni un racimo que robarse. Bueno”.

Esta novela presenta una realidad antes escondida; es la primera vez que se trabaja con un personaje de las características de la Manuela. Donoso presenta extremos y también lugares en que estos opuestos convergen, haciendo compatibilizar diversos personajes y situaciones en un universo único que está ubicado en el lugar sin límites.