Cara A Cara (Reseña) Gabriel Rolón

Cara a Cara (Portada) Cara a Cara (Portada)

Los encuentros sucedieron en un otoño al que le costaba llegar. El frío avanzaba con los días, de a poco, hasta que finalmente los árboles acusaron recibo. Esas mañanas nos envolvió el sabor del café, el piano al que nos sentamos cada tanto, y la referencia a los libros que curioseamos con cierta complicidad. Así transcurrieron aquellas jornadas: sin apuro y con el ánimo de que ningún tema quedara afuera. Ha sido un camino lleno de estímulos en donde me encontré por momentos conversando con el pasado, con mis maestros y con aquellos que desde muy adentro forman parte de mí.

Este libro me ha llevado de la infancia al presente, de los temas más íntimos a la música y al cine, de la poesía a la calle, de la risa al silencio, del Psicoanálisis a la vida. La intención fue no dejar nada en el tintero: ir por todo –para menos siempre hay tiempo.Pasado ya el disfrute de esas horas compartidas es momento de escribir. Y en este instante, al quedarme solo, me atrapa el silencio y empiezo a dialogar conmigo: es el analista que habla con el analista, el chico que fui que interpela al hombre que soy. No me gustan los que olvidan de dónde 15 PRÓLOGO vienen, por eso agradezco este ejercicio de la memoria que me reinstala en quien siempre he sido.

Esa es la dimensión humana del analista. Esa es también la gran aventura de este libro. El desafío: conservar la espontaneidad y calidez del registro oral. Espero haberlo logrado. Algunos inviernos suelen parecer más fríos que otros. El que se está yendo de a poco, entre nubes por la ventana, fue particularmente lluvioso y gris.Y ahora, justo ahora que estoy por terminar, y que entiendo que esta taza de café que humea en mi mano sea tal vez de las últimas que acompañen la escritura, aprovecho uno de esos silencios que se instalan cuando presentimos que algo se acaba y recuerdo una de las preguntas: “¿Hay que ser valiente para encarar un análisis?”. Antes de responder me tomo unos segundos, desvío la vista hacia el techo, respiro profundo, asiento como para mí y escribo que sí, que hay que ser muy valiente. Porque el análisis es un camino hacia la verdad. Y la única manera de mirar esa verdad es cara a cara.