Los ángeles de hielo (Reseña) Toni Hill

En Los ángeles de hielo se mezclan tres historias. Por un lado, el relato “actual” del doctor Freixas, antiguo director del sanatorio y jefe de Frederic (el protagonista), que se sitúa en 1930 y que trata de recoger todo el testimonio del propio Frederic. Éste último, doctor y psiquiatra, resulta ser el verdadero protagonista de la historia, que se ambienta en 1916 y algunos años posteriores. Y el diario de Águeda Sanmartín, la directora del colegio para niñas que se ubicaba en el edificio del actual sanatorio, y que narra lo ocurrido entre 1908 y 1909. Los tres relatos se complementan, cada uno aportando datos que los otros obvian o que dada la voz narrativa, son sucesos de los que no tienen constancia. Esto va conformando una historia compleja, que va adquiriendo capas y dimensiones al ir aumentando la información brindada hacia el final, donde todo tiene su porqué y sus consecuencias.

Se puede ver por tanto que se trata de una novela muy elaborada, en la que se entremezclan numerosos acontecimientos, relatos y por supuesto, muchos personajes que enriquecen notablemente la narración. Cabe destacar que ésta está muy cuidada, se dan extensas descripciones, especialmente al comienzo. Las primeras páginas pueden resultar un poco lentas por este mismo motivo, ya que el autor se recrea en aportar mucha información, anécdotas y descripciones, haciendo especial hincapié en los personajes.

Resulta fundamental para ponerse en situación y conocer todas las circunstancias que más adelante en la lectura, serán decisivas para terminar de determinar el carácter y el desarrollo de dichos personajes. Los ángeles de hielo es una novela que me ha parecido predecible en algún momento, pero que igualmente he disfrutado mucho y que presenta una historia muy bien elaborada, compleja y perturbadora. Con un encanto propio, y una narración muy cuidada, se ha ganado un hueco especial en mi estantería, al lado de otras novelas del género.