A quemarropa (Reseña) - Richard Stark

Parker y sus socios acaban de cometer un robo en el que se han llevado por delante la vida de varios narcotraficantes. El botín asciende a unos 80.000 dolares y tanto Parker como sus compinches están recelosos por si alguno decide traicionar al grupo y eliminar al resto. Las sospechas de Parker pasan a ser hechos, y Mal Resnick, uno de los atracadores, se va deshaciendo de todos los integrantes de la banda. Para cargarse a Parker, cuenta con la colaboración de la mujer de este, ya que también anda liada en el asunto. Ella en un principio no está por la labor, pero Resnick la amenaza de muerte y Lynn acaba apretando el gatillo contra su marido.

Le vacía el cargador de un revólver (en total seis balas), pero a Parker solo le alcanza un disparo de lleno. Mal y Lynn salen corriendo de la escena del crimen, pero para evitar que puedan tomar huellas, Mal le pega fuego a la mansión en la que estaba toda la banda. Hasta aquí el plan de Mal parece haber tenido éxito. Además de hacerse con todo el botín, también le ha robado la mujer a Parker y gracias al dinero en breve solucionará un problema que tiene con la mafia.



Lo que todavía no saben Mal y Lynn, es que Parker milagrosamente ha sobrevivido al tiroteo y al incendio. La explicación es sencilla aunque cueste creerlo. Parker se ha salvado de chiripa (suerte) ya que la bala se incrustó en la hebilla de su cinturón y la herida no fue mortal. Cuando recuperó el conocimiento, tuvo tiempo para escapar de las llamas y ahora está buscando a su socio y a su mujer para ajustar cuentas.