La busca (Reseña) – Pío Baroja

La primera entrega de la trilogía “La lucha por la vida”, y sus dos continuaciones “Mala hierba” y “Aurora roja”, protagonizada por Manuel Alcázar, un adolescente con falta de voluntad para hacer las cosas, en pocas palabras; un joven indolente. En este libro Manuel emprende un viaje desde uno de los pueblos de Soria para reunirse con su madre en Madrid, en donde ella trabaja como una sirvienta.

Manuel es un muchacho sano, hasta cierto punto, cuando llegó a vivir con su mamá, Petra, la casa de huéspedes estaba ubicada en los barrios bajos de Madrid. Manuel era ciertamente flojo  conoció a muchas personas de toda clase en donde estaba viviendo, entre ellos un estudiante de inglés llamado Roberto Hasting.

Un día, Manuel tiene un enfrentamiento con uno de los huéspedes y es obligado a abandonar el sitio, Petra lo lleva con su pariente, el señor Ignacio, y le pide que este trabaje como su aprendiz en la zapatería. Estando allí conoció a Vidal y a Leandro, Manuel y Vidal se la llevaban muy bien y salían a menudo, el estudiante de ingles Roberto Hasting le pidió a Manuel encontrar a una mendiga, Manuel había aceptado el recado y se aventuró a barrios aún más bajos.

Leandro estaba enamoradísimo de una mujer llamada Milagros, pero al ella no prestarle atención y verla ligar con otros, éste se siente celoso y asesina a Milagros para después acabar suicidándose. El suceso hizo que el Sr. Ignacio se deprimiera y cerrara su negocio, Manuel debía irse de su casa.

Acaba de aprendiz en una tienda de pan y verduras, vivía con el tío Patas y demás familiares, pero como estos no querían pagarle, su madre acabó llevándolo a otro lugar. Ahora trabajaba para un alemán, Karl, cuando Manuel conoció a la hija de la patrona, fue atrapado intentando seducirla y lo echaron. En su camino se encontró con su primo Vidal y el Bizco, los tres se asociaron para cometer actos de golfería.

Poco después, Petra cae gravemente enferma  y muere, Manuel, decaído se vuelve a su vida de golfería que se vuelve cada vez más triste…