Amor y Anarquía (Reseña) Enrico Malatesta

Amor y Anarquía (Portada) Amor y Anarquía (Portada)

Errico Malatesta no solo es el más representativo teórico del anarquismo italiano, sino que supo ser y sigue siendo uno de sus más nobles innovadores. Mucho se escucha hablar de este concepto, de una anarquía que el poder usa para definir algo que siempre tiene connotaciones negativas y destructivas… Como siempre, son los libros que nos ayudan a clarificarnos las ideas rechazando las mentiras impuestas. Amor y Anarquía, en su versión Bukkis, es un compilado que incluye los mejores textos que Malatesta publicó entre 1903 y 1905 en Italia, en la revista anarquista Natura.

Socialismo y Anarquía, El individualismo en el anarquismo, El problema del Amor, La Anarquía. Con un lenguaje claro, honesto y lleno de revolucionario coraje, Malatesta contesta a las muchas dudas y preguntas que rodean el mundo anarquista, construyendo, página tras página, un lúcido tratado que quiere ser el farol que siempre iluminará el camino de todos y todas las que siguen soñando un futuro donde haya “libertad para todos con el único límite de la igual libertad de los demás” Encontramos diariamente gentes aplastadas bajo el peso de las instituciones actuales; gentes obligadas a alimentarse malamente y amenazadas a cada instante de caer en la miseria mas profunda por falta de trabajo o a consecuencia de una enfermedad; gentes que se hallan en la imposibilidad de criar convenientemente a sus hijos, que mueren a menudo careciendo de los cuidados necesarios; gentes condenadas a pasar su vida sin ser un solo día dueñas de si mismas, siempre a merced de los patronos o de la policía; gentes para las cuales el derecho de tener una familia y el derecho de amar es una ironía sangrienta y que, sin embargo, no aceptan los medios que les proponemos para sustraerse a la esclavitud política y económica si antes no sabemos explicarles de que modo, en una sociedad libertaria, la necesidad de amar hallara su satisfacción y de que modo comprendemos la organización de la familia. Y, naturalmente, esta preocupación se agranda y hace descuidar y hasta despreciar los demás problemas en personas que tienen resuelto, particularmente, el problema del hambre y que se hallan en situación normal de poder satisfacer las necesidades mas imperiosas porque viven en un ambiente de bienestar relativo.

Este hecho se explica dado el lugar inmenso que ocupa el amor en la vida moral y material del hombre, puesto que en el hogar, en la familia, es donde el hombre gasta la mayor y mejor parte de su vida. Y se explica también por una tendencia hacia el ideal que arrebata al humano espíritu tan pronto como se abre a la conciencia. Mientras el hombre sufre sin darse cuenta los sufrimientos, sin buscar el remedio y sin rebelarse, vive semejante a los brutos, aceptando la vida tal como la encuentra.Pero desde que comienza a pensar y a comprender que sus males no se deben a insuperables fatalidades naturales, sino a causas humanas que los hombres pueden destruir, experimenta en seguida una necesidad de perfección y quiere, idealmente al menos, gozar de una sociedad en que reine la armonía absoluta y en que el dolor haya desaparecido por completo y para siempre.Esta tendencia es muy útil, ya que impulsa a marchar adelante, pero también se vuelve nociva sí, con el pretexto de que no se puede alcanzar la perfección y que es imposible suprimir todos los peligros y defectos, nos aconseja descuidar las realizaciones posibles para continuar en el estado actual.

Ahora bien, y digámoslo en seguida, no tenemos ninguna solución para remediar los males que provienen del amor, pues no se pueden destruir con reformas sociales, ni siquiera con un cambio de costumbres. Están determinados por sentimientos profundos, podríamos decir fisiológicos, del hombre y no son modificables, cuando lo son, sino por una lenta evolución y de un modo que no podemos prever.