Noches de terciopelo (Reseña) – Carol Petit

Adele Lavigne es una dulce joven que trabaja en un almacén, sus mejores amigos son Thomas, que trabaja repartiendo paquetes en los almacenes, y Julia, que trabaja junto con Adele en el almacén, la vida de Adele se resume al trabajo, nunca ha tenido la necesidad de otra cosa, ni de buscar un romance apasionado o complicarse la vida con otras cosas innecesarias.

Un día, atendiendo el almacén, llega un hombre que resulta ser un empresario español muy exitoso. Alberto Márquez, es un hombre seductor que ha dejado a su amada en España para venirse a trabajar a Nueva York, este se fija en la apariencia de Adele y le ofrece la oportunidad de trabajar con él en su atelier ubicado en la localidad pero con ciertas condiciones. Adele se sintió atraída por el hombre que era tan bien parecido desde que entró al almacén, y aceptó su propuesta sin siquiera pensárselo dos veces.

 Thomas sin embargo, está enamorado de su amiga, a pesar de que este amor sea no correspondido y él ya lo sepa, lo sigue intentando. Thomas muestra una serie de cambios a lo largo de la novela que son ciertamente sorprendentes. Aunque, si ha sorprendente nos referimos, Adele es la que deja a los personajes y al lector boca abierta, porque desde que ha comenzado a pasar más tiempo de calidad con Alberto, esta chica pasa de ser una joven de dulce apariencia a una mujer ardiente y sensual.

En cuanto las reglas impuestas por Alberto, la verdad, es que este la ha usado para recuperar algo que él ya ha perdido, Alberto es un tanto machista y Adele suele prestarse a sus juegos dejándolo hacerle a ella lo que él quiera.

Los diálogos de Albertos no son tan densos, pero  la escritora nos hace saber a través de sus acciones que es un seductor y que él y Adele mantienen intimidad.